ANIKA ENTRE LIBROS
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Entrevista a TEOBALDO
MERCADO POMAR
para Anika Entre
Libros
Por Francisco Javier
Illán Vivas |
Que las ciencias y las
letras se complementan, se demuestra en este técnico analista de sistemas y programador,
además de escritor, nacido en Santiago de Chile, un no muy lejano 19 de noviembre
de 1965. Además, desde los ocho años ha mezclado en sus aficiones la literatura
y la ciencia ficción. Su tiempo libre lo emplea en la animación 3D, la edición digital
de audio y vídeo, la escritura y los foros de internet, donde nos conocimos.
Ha publicado tres obras,
que tengo el placer de tener en mi biblioteca:
Bajo un sol negro, Hijos
de las estrellas y Fragmentos
del infinito, además de variada colaboración en
revistas digitales y ciberlibros. Es Teobaldo Mercado Pomar.
...Hay que empezar por convencerse uno mismo de que puede hacerlo bien, que
es capaz de afrontar el desafío de escribir con oficio y empeño. Por lo visto, es
un gran escollo a sortear dentro de nuestra sociedad y los chilenos no son proclives
a ello...
ENTREVISTA
La afición a la literatura se despertó muy pronto en ti, y en un género que sorprende.
¿Acaso te sentías como alguno de esos
personajes de tus relatos, en un mundo
propio, donde puedes tenerlo todo menos libertad?
Teobaldo Mercado:
No diría tanto, pero sí que la escritura me ha dado no cierta sensación de libertad,
sino más bien de creatividad al poder desarrollar esas ideas que rondaban mi mente.
Siempre estuvieron ahí y las letras han sido el vehículo para expresarlas; también
trato de hacerlo con el 3D, pero en esta materia todavía me falta mucho por aprender.
Te he visto siempre como un soñador que quiere ir hasta el infinito e, incluso,
más allá, y dirigiéndote estas palabras lo hago con mucho respeto. Incluso la dedicatoria
de tu primer libro, Bajo un sol negro,
es a los soñadores del mundo, para que su imaginación no deje nunca de volar.
Teobaldo Mercado:
Así es, la imaginación puede conseguir muchas cosas en nosotros, desde una mera
entretención hasta la resolución de algún problema. Como dije en mi tercer libro:
Sin imaginación, no somos nada más que carne y huesos destinados a deambular por
el mundo sin objetivos.
Que la imaginación de los soñadores no deje de volar es una de las pequeñas metas
de publicar algo. Al menos tengo la gran satisfacción de saber que lo he logrado
con un lector del otro lado del mundo, quien dijo que se había sentido motivado
a leer
ciencia-ficción gracias a mis escritos. Estos pequeños logros personales
para mí valen mucho más que la fama o el aparecer en las portadas de los periódicos.
Es algo que otros autores también lograron en mi persona y, gracias a ellos, estoy
acá compartiendo mis ideas e imaginación con los lectores.
Como parte de tu sueño, en la creación literaria, participas en todos los aspectos,
algo que ya he comprobado personalmente en mi amigo José María López Conesa. El
decidir enfrentarse a todo ello me produce admiración. Pero tú, además, supongo
que diseñas las portadas de tus libros.
Teobaldo Mercado:
Sí, hago todo el proceso, desde la escritura hasta la diagramación del texto, la
portada, la impresión, el corte, el empastado y finalizo en la guillotina que elimina
los sobrantes del libro. Es un proceso cansador, algo que hay que hacer
con mucho empeño y poniendo el corazón en ello, sino uno se aburre a las pocas horas
de trabajo. Mas la recompensa de tener en las manos el libro terminado es enorme.
Hablemos de ellos. En la sección de Acantilados de Papel ya les he ido contando a los fieles
lectores de qué trataban, incluso mis impresiones; pero ahora quiero que seas tú
quien nos hable de Bajo un sol negro.
Teobaldo Mercado:
Este libro surgió como la concreción de la mágica frase que mi amigo Carlos Raúl
Sepúlveda (q.e.p.d.) me dijo a mediados de 2005: “Tú escribes bien, saca un libro,
yo te enseño”. Entonces, me puse a desempolvar algunas viejas historias
que estaban destinadas a un proyecto literario que nunca se hizo; otra,
Quiero vivir, la tenía abandonada
y me puse a terminarla. De esta forma surgió el libro. Son cinco relatos y una novela
corta, con las cuales trato de abarcar diversas temáticas de ciencia-ficción y fantasía
(o terror, según como se mire).
En Fragmentos del infinito
das un paso adelante. Siguiendo en la misma línea estética de tus obras, el libro
es más grande. Y la narrativa más osada. Mezclas relatos y novela corta.
Teobaldo Mercado:
Aquí ya empecé a presentar relatos enteramente nuevos, nada de viejas historias
abandonadas en un cajón (o en un disquete). Me sentía más confiado con lo que hacía
y comencé a soltar mis dedos, pues ya tenía la experiencia de los libros anteriores.
Dicha experiencia me fue muy útil, tanto así que su escritura y todo el proceso
posterior de edición costó un poco menos. Le di la misma estructura que los otros:
varios relatos que anteceden a dos novelas cortas en vez de una, pues la fórmula
funcionó bien.
Con este tercer libro descubrí que escribir no era un proceso lento y tedioso; por
el contrario, mis dedos se deslizaban con mayor confianza sobre el teclado. Creo
que, en síntesis, me sirvió para lubricar la maquinaria de escribir en mi mente
y cuerpo. Por ello estaba preparado para afrontar el desafío que me planteó la creación
de los relatos de Transformers,
que hice en una semana; el primero ya fue publicado en el volumen uno de
Transfiguraciones.
Observé, y si no es así me corriges, que en
Hijos de las estrellas, vuelves más al relato que a la
novela corta. Además, si antes ya habías tocado temas de fantasía, de ciencia ficción
sobre todo, ahora es el ser humano protagonista de alguno de ellos, sobre todo en
ese
viaje entre la locura y
el desierto que significa uno de
los principales relatos contenidos en este volumen.
Teobaldo Mercado:
No debemos olvidar la humanidad de nuestros personajes, es decir, todo aquello que
los nutre y motiva. Siempre he tratado de reflejar eso en mis escritos, aunque reconozco
que al principio tuve grandes falencias en ello. Esto puede parecer contradictorio
al ver que me gusta la ciencia-ficción dura, pero no es así. Opino que en toda clase
de literatura los personajes son fundamentales, sino se pierde la credibilidad de
la historia. Elongar los
conocimientos científicos es inevitable
y hasta perdonable en algunos casos, mas hacerlo con las conductas de los personajes
no. El público no reaccionará bien si quienes tienen las vivencias de la historia
no son asimilables por ellos, o sea, hay que buscar cierto grado de empatía con
los lectores. Esto es lo que hace cercanos a uno los
personajes de una historia: su humanidad,
algo que debemos plasmar bien para poder narrar los acontecimientos.
La idea del relato de la locura en el desierto era antigua. Me basé en la idea que
tuve hace años de un viaje por ese territorio inhóspito y casi sin vida, en donde
todos mis compañeros de excursiones se echaron para atrás, dejándome solo. Ya había
estado en el desierto antes, en el pueblo de La Tirana, con cuarenta grados a la
sombra, y sabía lo que se sentía estar rodeado de arena y sol. Me pareció la ambientación
ideal para la historia, en donde el calor provoca en el personaje una serie de alucinaciones
casi mortales. Aquí intenté describir la tentación de una persona de cruzar la línea
(a veces delgada) que
separa la cordura de la locura, tratando
de extraer de la mente todo aquello que nos impulsa a dejar de ser racionales. Fue
un ejercicio muy interesante y he recibido buenas críticas al respecto, así que
parece que no iba mal encaminado al escribir. Supongo que algún día haré ese viaje
al desierto y será en solitario, al igual que mi protagonista, aunque espero no
tener sus espantosas visiones.
En Transfiguración
hice todo lo posible por describir el grado de angustia de los personajes ante el
destino inevitable que los aguarda. Asumí el punto de vista de los espectadores
y las
víctimas, cada uno de ellos con su propio grado de culpas y reproches.
Intenté reflejar la locura colectiva que esa situación conllevaba, la cual producía
violencia y caos. Son las situaciones extremas las que suelen sacar lo mejor y lo
peor de nosotros, así que en ellas todo es posible.
He citado de pasada, en cada una de las preguntas anteriores, lo que podría significar
la diferencia entre un relato y una novela corta. ¿Te lo planteas cuando preparas
un libro? ¿Tiene unos límites por arriba o por abajo alguna de estas formas narrativas?
Teobaldo Mercado:
En general puedo definir de antemano la duración, aunque de repente las ideas se
agolpan en tal cantidad en mi cabeza que no tengo más remedio que seguir adelante.
Hace poco me enfrasqué en el desafío que me hizo un colega: escribir un relato o
incluir en alguna novela una frase que daría otro escritor ahí presente. Tomé la
frase en cuestión y, lo que creí sería un relato, terminó siendo una novela corta
de más de treinta páginas.
No creo que a la imaginación haya que ponerle trabas o límites; creo que es mejor
dejarse llevar por ella hacia dondequiera que nos lleve. Sabiendo canalizarla, y
utilizando las herramientas adecuadas de redacción y ortografía, el camino se hace
más fácil. Algunos me han dicho que soy muy prolífico, pero creo que sencillamente
es que he complementado la imaginación con el oficio. No ha sido fácil, por supuesto,
pero si uno se lo propone puede llegar a complementarlas.
Creo que uno de tus proyectos futuros es regresar sobre esos tres títulos de tus
primeros libros y escribir sobre ellos. Esto puede extrañar a tus lectores, que
los tienes, a uno y otro lado del Atlántico. ¿Cómo serán los próximos Bajo un sol negro, Fragmentos del infinito e Hijos de las estrellas?.
Teobaldo Mercado:
En un momento se me ocurrió que los títulos de mis libros eran lo suficientemente
sugestivos como para escribir alguna historia con ellos, así que eché a andar los
engranajes de la imaginación y obtuve los siguientes resultados:
Bajo un sol negro tratará la historia de unos extraterrestres que
viven cerca de un agujero negro, el cual domina el cielo y es considerado como un
sol más, pero negro. Hijos de las estrellas
hablará de seres humanos nacidos en el espacio durante un largo viaje. Fragmentos del infinito… no sé de qué tratará,
pero algo se me ocurrirá.
Pero además, en nuestras conversaciones previas, me has hablado de Tras la huella del unicornio, un
proyecto que suena a fantasía.
Teobaldo Mercado:
Es un intento por mezclar la ciencia-ficción con la fantasía, un híbrido que parte
de una premisa científica (o que pretende serlo, para aquellos puntillosos de
la ciencia) y se adentra en la fantasía. Esta historia estaba
abandonada desde 1992 aproximadamente y me decidí a retomarla para darle su merecida
conclusión, pues creo que la idea era buena. He tratado de preocuparme de los personajes
y sus vivencias, en ver cómo su concepción del mundo es alterada por los hechos
que viven, teniendo que aceptar lo asombroso en su vida cotidiana. No pretendo en
modo alguno emular a otros como
Tolkien,
Moorcock o
Grumm, sino en dar mi visión
de una historia ya contada otras veces. ¿Lo habré logrado? No lo sé y los lectores
son los que darán el veredicto final cuando la publique.
Como verás, el plato fuerte de esta charla lo estoy dejando para el final. Tengamos
un poco más de paciencia. En NGC3660 hay colgado un relato diferente,
La chica que quería tener cola. Háblanos de ese
aspecto tuyo como escritor, un género que probablemente pocos de tus lectores conozcan:
el escritor de humor.
Teobaldo Mercado:
Ah,
el humor, gran y difícil tema a tratar. Pues bien, di unos tímidos
pasos con Ficción científica
y de ahí me empecé a soltar un poco más. No fue fácil, pero me di cuenta de que
una vez abierto el grifo su chorro era potente. Luego siguió el relato que mencionas,
basado en una experiencia real que tuve cuando fui a dejar a una queridísima amiga
al terminal de buses; también me inspiré en una conversación que sostuve con ella
por Messenger, en donde le prometía el cargo de Presidenta de mi Club de Admiradores.
Creo que la vida siempre nos entrega estos momentos humorísticos y hay que saber
aprovecharlos, hay que reírse de las desgracias para hacer la vida más agradable,
y —como les dije a un par de locutores radiales— yo
me reiría de mi propia muerte si le encontrase algo gracioso.
Por cierto, en
La chica que quería tener cola,
uso mi alter ego de Franz Méndez, personaje creado por mi gran colega y amigo
Sergio Amira para sus novelas En el bunker
y Deceptacon.
Tengo que preguntártelo, ¿dónde se encuentra más a gusto Teobaldo Mercado?
Teobaldo Mercado:
Frente a un plato de ravioles con salsa bolognesa. No, hablando en serio, dentro
de la ciencia-ficción, el género que me ha atrapado desde niño. Disfruto con echar
a volar la imaginación para ver qué puede surgir de ella. A veces me cargo más a
la fantasía o la introspección con algún texto de corte intimista (como mis
Pensamientos en la punta del cerro),
pero siempre termino escribiendo ciencia-ficción.
También me siento muy a gusto compartiendo ideas y vivencias con mis colegas escritores,
así como con los lectores, pues creo que de esa retroalimentación surgen los verdaderos
incentivos al espíritu creativo. Como dice el viejo refrán: Hay que saber dar para
recibir… y he recibido muchas cosas buenas de gente del otro lado del mundo,
quienes han demostrado un interés en mi obra que en
Chile nadie ha tenido.
Esa es, efectivamente, la gran noticia: has firmado con
Equipo Sirius para publicar una novela
de aventuras espaciales. Cuéntanos cómo llegas a esta editorial de referencia en
la fantasía, en general, en España.
Teobaldo Mercado:
Esta fue una de esas causalidades casi mágicas que a veces nos sorprenden. A fines
de noviembre del año pasado estaba pensando en volver a la carga con las editoriales
españolas, pues era un camino que intenté seguir en los años noventa sin resultados
positivos. A mediados de una semana me decidí a consultar con mis colegas españoles
cuáles serían las editoriales que podrían ser más receptivas
a mi trabajo, optando por iniciar las indagaciones el fin de semana. Pues bien,
el viernes en la tarde, reviso mi correo y me encuentro con uno que decía simplemente
“Saludos” y de un remitente desconocido. Pensé que era publicidad o el típico Spam,
pero de todas maneras le di un vistazo. Grande fue mi sorpresa al ver que se trataba
de un editor español que estaba interesado en mis libros y preguntaba si estaban
libres sus derechos para publicarse en España y otros países de Latinoamérica. Indagué
y me encontré con la gratísima sorpresa de que era alguien conocido y que había
editado los libros de un colega de Sedice.com.
El resto fue sencillo: Le envié mi texto y a mediados de este año el asunto estuvo
listo (me mandó el contrato para que lo firmase). Hubo cambios que hacerle al texto
(todavía estoy trabajando en ello), pero son menores y en realidad nada que alterase
sustancialmente la historia. Estoy muy contento con la grata comunicación que tenemos
y espero con ansias el día que el libro se encuentre a la venta, pues publicar en
la Madre Patria es un viejo sueño hecho realidad.
¿Puedes adelantarnos el título? ¿Para cuándo se prevé que estará en las librerías?
Teobaldo Mercado:
El título será alterado, así que no puedo decirlo por el momento. Se estima que
para marzo/abril de 2008 esté a la venta.
Y sobre el argumento, ¿qué puedes decirnos que no sea secreto de sumario y que no
enoje a Jorge Ruiz Morales, tu editor?
Teobaldo Mercado:
La historia es sencilla: Trata de un trío de jóvenes que, durante una excursión
veraniega, se introducen de polizones en una nave espacial, la cual termina abandonándolos
en un mundo familiar y desconocido a la vez. Allí se enfrentarán a un gran misterio
y, poco a poco, los acontecimientos los harán sumergirse de lleno en una
guerra espantosa. Viajarán de mundo
en mundo en busca de las respuestas, aunque tendrán que sufrir desdichas y pérdidas
por el camino, sobre todo cuando realicen ciertos cambios en ellos mismos que hará
que otros duden de su humanidad. El final quedará abierto y la historia concluirá
en su continuación.
De esta novela se descuelgan mis relatos Mala suerte,
sargento, El último,
Reportero de guerra (no editada todavía)
y la novela corta ¡Desembarco!
Estas historias tengo planeado publicarlas junto con otras más en un libro que estará
situado entre la novela original y su continuación, una suerte de
puente que, si bien no será indispensable
leer para entender las novelas, sí servirá para narrar algunos hechos que se mencionan
de pasada en ellas.
Presupongo que, tras la firma de este contrato, alguno de tus proyectos editoriales
en Chile quedará en suspenso hasta ver cómo marchan las cosas con Equipo Sirius.
En concreto te hablo de Bajo los hielos.
Teobaldo Mercado:
Mi novela Bajo los hielos
está a la espera de ver cuándo la publico. En realidad todo depende de cómo me vaya
con Equipo Sirius, pues pretendo que sea la puerta de entrada al mercado español
y con ella publicar los siguientes libros. Me gustaría que ellos editasen
Tras la huella del unicornio,
ya que creo que puede ser del agrado de los lectores españoles. Acá he seguido escuchando
comentarios despectivos con respecto a las temáticas como las nuestras, así que
dudo que alguien se interese en ella; sólo con decir “ciencia-ficción y fantasía”
muchos fruncen el ceño y me miran con desprecio. En última instancia, y para desgracia
de algunos, siempre me quedará la posibilidad de autoeditarla por mi cuenta.
Tal vez esta última pregunta sea un tópico, pero creo que a nuestros lectores les
interesará saber cómo se ve el mundo de la literatura fantástica y de ciencia ficción
Chile.
Teobaldo Mercado:
Se ve mal, muy mal. Ni siquiera los éxitos de mis colegas
Jorge Baradit (autor de
Ygdrasil), Alvaro Bisama (autor de
Caja negra),
Sergio Meier (autor
de La segunda enciclopedia de Tlön)
o
Francisca Solar (autora de La séptima M)
han conseguido mejorar ostensiblemente el panorama. Las editoriales siguen prefiriendo
publicar literatura tradicional antes que fantástica. Algunos hemos intentado llegar
a ellas, pero ni siquiera responden los correos enviados.
Supe de otra novela de ciencia-ficción llamada El Under,
de
Luz Chuaqui, pero no he podido verla en ninguna librería (solamente
la divisé de pasada en el puesto de su editorial en la Feria Internacional del Libro
de Santiago). Nadie tampoco ha emitido comentarios sobre ella, pese a ser anunciada
en una comunidad de literatura fantástica. Así como ésta, de a poco han surgido
las noticias de otros libros de años anteriores que casi nadie conocía, de gente
que había publicado alguna obra y pasó inadvertida para los demás, como Herencia de Edgar Unger (que se lanzó junto
con Bajo un sol negro).
En ese aspecto, el sitio puerto-de-escape.cl tiene una buena recopilación de libros
y autores poco conocidos.
Las librerías no aceptan con facilidad los libros de desconocidos. Con unos amigos
intentamos colocarlos en ellas, pero todas los rechazaron por diversas razones (una,
inclusive, tenía una caja llena de libros para devolver).
Los lectores (o fandom, como se les denomina) no tienen una voz que los
represente, no se hacen presentes en gran número ante estos acontecimientos. Salvo
los comentarios con respecto a los libros antes mencionados de
Baradit,
Bisama,
Meier y
Solar, casi nadie habla
de los demás. Creo que el mayor problema es el no tener un interés en lo nuestro,
en no tomarle el gusto a la producción nacional como hacen en España. Hay que empezar
por convencerse uno mismo de que puede hacerlo bien, que es capaz de afrontar el
desafío de escribir con oficio y empeño. Por lo visto, es un gran escollo a sortear
dentro de nuestra sociedad y los chilenos no son proclives a ello.
Como ejemplo, puedo
decir que en mi bitácora muy pocos han dejado sus comentarios de mis libros (fueron
más los mensajes ofensivos y despectivos). A veces me siento como que estoy en una
carrera, en donde todos compiten por ser el mejor antes que en ayudarse mutuamente.
Espero de todo corazón que este panorama algún día cambie. Quizás sea que no tenemos
una base sobre la cual apoyarnos, una suerte de generación de escritores de a duro
como hubo en España (y a veces he estado tentado de convencer a otros para convertirnos
en ese tipo de escritores, pues tal vez así otros más se motiven a leer y escribir).
Muchas gracias y esperamos poder felicitarte por tus éxitos editoriales en España.
Francisco Javier Illán Vivas ©
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