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Por Anika |
37 Feria del Libro de Valencia, 2006
De nuevo este año
me decidí a pasearme por la Fira del Llibre de València en su 37 edición para ver
cómo seguía funcionando y poner mi granito de arena en esto de la publicidad altruista
en un evento que, al estar relacionado con literatura y mi ciudad, para mí es importante.
Y de la misma forma en que empecé ilusionada también terminé algo defraudada. Pero
eso se irá viendo a medida que relate mi crónica.
Los nombres en los que tenía más interés eran los de
Laura Gallego –a la que conocí
en una anterior edición-
Tobías Grumm, que sacaba la segunda parte de su trilogía “La tierra del dragón”,
Albert Sánchez Piñol
–al que quería conocer en persona tras
entrevistarle para la web-, y
Eloy M. Cebrián –ídem-. Por supuesto no iba a verlos
sólo a ellos, pero sí eran los nombres de mi agenda particular.

Como el año anterior elegí tres días que coincidirían con la firma de libros de
estas cuatro personas.
Laura Gallego y
Eloy M. Cebrián estarían el domigo 30 así
que ése fue el día de inicio de mi recorrido.
La feria estaba a rebosar de gente aquella mañana. Había fútbol por la tarde y se
esperaba menos tumulto entonces pero ni el fútbol pudo con el tirón de
Laura Gallego.
Por la mañana la cola para firmar los libros de Laura era tan larga que se doblaba
hacia la derecha y durante las dos horas y pico que estuvo firmando no parecía disminuir
nunca. Lo curioso es que
Laura Gallego había asistido aquella mañana a un encuentro
entre lectores donde hablaría de la literatura fantástica, pero le avisaron de que
ya había gente esperando para que le firmara libros y ella tuvo la cortesía de sentarse
en el stand principal y comenzar lo que, supuestamente, haría sólo aquella tarde.
Con deciros que se cerraron las casetas porque era hora de irse a comer y Laura
seguía firmando libros os lo digo todo. Yo estaba convencida de que le dolería el
brazo, la mano y la muñeca porque sus firmas suelen ser largas (Laura dedica bastante
tiempo a cada firma, prácticamente son párrafos) sin embargo ella me dijo que ni
se había enterado, que en la feria del libro de Madrid del año anterior había estado
durante seis horas firmando sin parar. Ufff….
Las colas para que
firmara Laura Gallego fueron interminables durante todo el día
Laura Gallego y Rosetta Forner firmando en el stand principal
Entre las anécdotas de aquella mañana os puedo contar que una niña se trajo de casa
una bolsa con todos los libros de
Laura Gallego y ésta los firmó absolutamente todos,
pero además, sin discriminación alguna, dedicó a cada firma un buen ratito. Sorprendente.
También hubo quien pidió a la escritora que le firmara una camiseta. A mi alrededor,
gente de la organización y la propia madre de Laura comentaban la generosidad de
ésta con las firmas, así como la sugerencia por parte de la organización de que
sólo admitieran la firma de un libro por persona. Desde mi posición, decir que estoy
totalmente en contra de esta idea porque una persona tiene derecho a comprarse cinco
libros de un escritor y que éste se los firme, para eso se gasta el dinero ¿no?.
Otra cosa es que se los traigan de casa pero si se encuentran con un autor o autora
generosa, mejor para todos. Laura no decepcionó a nadie, se marchó a comer cuando
ya no quedaba casi nadie en el parque Viveros, y volvió puntualmente aquella tarde.
Esa misma mañana estuve buscando a
Eloy M. Cebrián con el fin de conocerle en persona.
Me pasé horas arriba y abajo, su nombre estaba en la lista, también en la web oficial
de la Feria del Libro, e incluso en la organización me dijeron la caseta donde estaría
firmando libros. Allí me dirigí pero ante mi sorpresa una mujer que aquella tarde
debió vender muchísimos libros porque su caseta era muy visitada, me dijo que no
tenía ni idea de si Eloy había venido y que "en
el caso de que hubiera venido, ya
se habrá marchado". Esas fueron sus palabras, nada de información, y el tiempo que
me dedicó... el que tardó en pronunciarlas. Primera decepción de la Feria, pero
más aún del trato indiferente de esta señora. Insití aquella misma tarde y me encontré
con la misma situación. De Eloy no había ni siquiera un libro en los estantes. Esto
me extrañó bastante y lo comenté en la organización. Nadie sabía nada. Más tarde
me he enterado de lo ocurrido y para mí es un fallo enorme de esta Feria: cuando
Eloy M. Cebrián llegó a la feria aquella mañana en la caseta donde debía firmar
libros no había ni uno de sus ejemplares. ¡Ninguno! Mucho me ha chocado enterarme
de que la persona con la que habló Eloy era, además de la dueña de la caseta, la
Presidenta del Gremio de Libreros y Directora de la Feria. Este chasco y las horas
que perdí no creo que pueda olvidarlo porque fue una enorme decepción. Eloy llevó
unos cuantos ejemplares personalmente y esos fueron los únicos que pudo vender y
firmar por su cuenta. Desde aquí mi absoluto rechazo a este tipo de comportamiento
con los autores con los que se cuentan y también con el trato a los lectores que
acuden a la Feria a conocer a los escritores oficialmente listados. Y antes de que
se me eche alguien encima –lo siento señora pero las cosas hay que decirlas claras-
la Presidenta del Gremio de Libreros y Directora de la Feria le dijo a Eloy que
no había podido conseguir libros de Alfaguara cuando, me consta, en la feria del
libro de Manises –a pocos kms. de la capital- mucho más modesta, había montones
de ejemplares de los libros de Eloy. Espero sinceramente que el año que viene no
ocurra esto ni nada parecido.
Eloy M. Cebrián (en
el centro) con Antonio Cabrera y Carlos Marzal
Pero no fue mi única decepción, aunque tampoco mi única sorpresa agradable… por
suerte. Pude volver a charlar con
Isabel Clara Simó que presentaba su novela “Adéu-Suau” y conocer a
Rosetta Forner, una simpática mujer que firmaba ejemplares de su novela “La maldición de Eva”. Posó amablemente para
Anika Entre Libros y desde aquí mi
agradecimiento. Tengo que leer algún libro suyo.
Rosetta Forner, autora
de "La maldición de Eva"

Aquella tarde volví a la feria pero fue poco fructífera en cuanto a mis planes previstos.
Antes de irnos a comer se había sugerido que
Laura Gallego firmara de nuevo en el
stand principal de la organización dado que la caseta Manantial, donde estaba prevista
su firma de libros, quedaba justo en la entrada de Viveros y se preveía una cola
enorme que impediría el paseo de los viandantes con normalidad. Al parecer no consiguieron
llegar a ningún acuerdo porque Laura terminó firmando en la caseta, sin embargo
los lectores, al principio, llevaban un lío monumental yendo de un lado a otro (hasta
que la cola dejó claro que la caseta era el lugar de la firma).
Estuve investigando acerca de Eloy, buscando sus libros y recorriendo las casetas
arriba y abajo una y otra vez para vivir con más intensidad la Feria. De Eloy ya
sabemos cómo acabó todo pero al menos pude conocer en persona a
María García Lliberós que firmaba
ejemplares de su libro “Babas de caracol”. Charlamos acerca de mi colaborador,
Carlos Ferrer, que era a quien ella conocía en persona pues es quien le ha entrevistado
para Anika
Entre Libros. María es una mujer muy amable y simpática, y la firma de
sus libros se realizó en la caseta de El Corte Inglés a las seis de la tarde. Por
lo que me contó firmó en la caseta de La Casa del Libro el día anterior y lo haría
en el stand de la organización al día siguiente. Estaba ilusionada, y no me extraña
pues su firma del día anterior había sido muy exitosa.
María García Lliberós
ante su novela "Babas de caracol"
Aquel domingo terminó más o menos ahí. Puedo contaros que hablando con la organización
me comentaron que no recordaban colas tan largas como las de
Laura Gallego desde
hacía años.
Paco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón, había sido uno de los
que más cola había conseguido, y tras él estaban
Sampedro y
Antonio Gala en su época
de esplendor.
En mis paseos me detuve ante una caseta que llamó mi atención porque en él se exhibían
libros antiguos, y uno de ellos me robaba la dirección de mis ojos… lógico, era
nada más y nada menos que un viejo libro de las Profecías de
Nostradamus. El dueño
de la caseta Eurolibro accedió a que hiciera una fotografía.
El resto de la semana no pude asistir porque mi vida privada me lo impide (de esta
forma me perdí la asistencia de Ana María Matute,
y la lectura poética de
Gloria
de Frutos), así que me agencié a la familia para que hicieran de niñeras y tras
dejar repartidos a mi hijo y a mis niñas volví el sábado siguiente. Elegí ese día
porque estaría firmando libros
Albert Sánchez Piñol, al que tenía enormes ganas
de conocer. Llevaba mi ejemplar de “La piel fría” (por el cual nos conocimos a través
e internet) y tenía previsto comprar “Pandora en el Congo” para que me lo firmara.
Por la mañana
Sánchez Piñol participaba en un coloquio con
Emili Piera sobre literatura
fantástica y de aventura. Desgraciadamente no llegué a tiempo, pero sí, supuestamente,
para la firma de libros. Y digo supuestamente porque eso era lo que rezaba la web
oficial de la Fira del Llibre de València: Sánchez Piñol
estaría firmando libros
aquella tarde. Y allí llego yo toda ilusionada buscando al autor. Compruebo que
efectivamente su nombre sigue en la lista y busco y rebusco entre las casetas. O
bien estaría en el stand oficial –que queda al final de la feria- o bien firmaría
en una caseta de modo que lo mejor era ir mirando por si en alguna de estas estaba
su nombre. De paso también fui buscando ejemplares de “Pandora
en el Congo” pero
sólo encontré uno carísimo, y otro más barato… en catalán. No me interesaba, así
que terminé el recorrido y llegué al stand de la organización. Allí me llevé el
segundo chasco de mi segunda visita:
Sánchez Piñol, a esas horas –comienzo de la
tarde- estaría ya en el tren de vuelta a casa. Al parecer había firmado libros aquella
mañana y no iba a volver por la tarde. Me quejé diciéndoles que en la web oficial
quedaba muy claro que la firma de libros era por la tarde pero… mi gozo en un pozo.
Decidí preguntar por
Fernando Schwartz
y casi me da un pasmo: Schwartz
“también”
se había ido ya. Tal fue mi rabia con la organización que me largué de allí sin
ni siquiera pasar a ver a
Susana Fortes.
Me quedaba un día de visita y ya no tenía excesivas ganas, pero había quedado en
ver a
Tobías Grumm y él firmaría libros el domingo. Aquel mismo sábado recibí la
llamada de
Tobías Grumm (pseudónimo de David Mateo), que me informó de que se había
roto un pie y tenía que quedarse en casa con su nueva escayola. Poco gratificante
fue esta edición para mí. Me alegro de haber conocido a Rosetta Forner
y a María García Lliberós, de haber vuelto a ver a
Laura Gallego y a
Isabel Clara-Simó, y
de haber respirado libros e ilusión, mas espero que en la edición siguiente no existan
estos errores monumentales que se sienten como una falta de respeto al visitante
de la Feria del Libro.
Isabel-Clara Simó
firmaba ejemplares de "Adéu-Suau"
A modo de resumen, de aquello que me perdí pero que consta en las crónicas de la
web oficial, comentaros que la Feria supuso un éxito con 700.000 euros en ventas
y más de 400.000 visitantes. Según datos de su balance los libros más vendidos fueron,
en narrativa en castellano,
La catedral del mar de
Idelfonso Falcones, La senda
del drago de
José Luis Sampedro,
La sombra del viento
de Ruiz Zafón,
Un lugar llamado
nada de
Amy Tan y Mala gente que camina de
Benjamín Prado. En narrativa en valenciano
entre las más vendidas destacan
Adéu suau de
Isabel Clara-Simó, Havanera de
Francesc
Bodí y
Pandora al Congo de
Sánchez Piñol. En literatura infantil destacan
Las crónicas de Narnia,
Les formigues pastisseres,
La resistencia de
Laura Gallego y Kika la
superbruja
(versiones en castellano y valenciano). En la modalidad de ensayo destaca
Viaje a la felicidad de
Eduard Punset y Nosaltres exvalencians de diversos autores.
En la sección de humor la más vendida es He dit/ He dicho de Buenafuente.
Me consta por las fotografías de la web que sí acudió a firmar la valenciana
Carmen
Alcaide su libro “Treintañeras” pero desconozco si se llevaron a cabo todas las
actividades paralelas o si acudieron todos los autores invitados no mencionados
en esta crónica personal. Ojalá el año que viene esté mejor organizado y no me tenga
que llevar más chascos de estos. Y si permiten sugerencias acuérdense del alicantino
Artur Balder (“La piedra mágica”, “El último Querusco”
y “Liberator
Germaniae”)
y tampoco estaría mal traer a autoras tan exitosas como
Espido Freire,
Lucía Etxebarría, o autores
como Carlos Ruiz
Zafón,
Javier Sierra o
Iker Jiménez, o si los preferimos
del Levante,
Antonio Ortí y
Josep Sampere. Desde luego, si es por ventas, no creo
que se quejen.
Para quien tenga interés, aquí está la dirección de la Feria del Libro de Valencia:
http://www.firallibre.com.
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Foto Eloy M. Cebrián, Antonio Cabrera y Carlos Marzal: cedida por Eloy M. Cebrián
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