En
el Museo del Prado de Madrid hay un cuadro pintado por el polaco Bartholomäus
Strobel; se trata de la "Degollación de San Juan Bautista", un cuadro
de dimensiones espectaculares cuyos protagonistas no convivieron en la
misma época que representa la imagen. Este detalle y otros más
hicieron que Rosa Ribas se decidiera a contar una historia, la de otro
posible pintor, Paul van Dyck (quien creía ser hijo bastardo de
Rubens), como el verdadero artífice de tamaña obra.Pero esto, al mismo tiempo, sirve
de excusa para conocer el mundo que rodeaba a la realeza (estamos en el
reinado de Felipe IV e Isabel de Borbón)
y las intrigas palaciegas,
el Madrid del siglo XVII y, aunque más ligeramente, el miedo a la
Inquisición. De la mano de Paul van Dyck conocemos, además,
los últimos días de un personaje polémico que vivió
intensamente y jamás cerró la boca cuando quiso burlarse
de los más hipócritas de su tiempo: Don Juan de Tassis, el
conde de Villamediana, poeta, vividor, seductor y algo kamikaze, que terminó
siendo asesinado en plena calle y que consiguió, tras su muerte,
levantar las voces de grandes escritores de su época para reivindicar
la injusticia de su muerte.
Hemos hablado con la autora de "El pintor de Flandes" para descifrar tan interesantes incógnitas.
ENTREVISTA
En primer lugar, hasta ahora has publicado otro tipo de libros especializados
¿qué te ha hecho saltar a la novela?
Rosa Ribas:
Encontrar
el valor para atreverme a hacerlo. Siempre he querido escribir pero caí
en la típica trampa de esperar “el momento propicio”, lo que es
lo mismo que decir que lo postergas porque no te atreves. Todo empezó
de una forma poco espectacular. Con una amiga alemana empezamos a escribir
una novela medio en broma, una obra en clave donde ajustábamos cuentas
con gente que conocíamos del mundo universitario. Al poco tiempo
me di cuenta de que en mi caso la cosa iba en serio. Seguí sola
con ese texto, que ahora duerme merecidamente en un cajón, y que
me sirvió para aprender sobre la escritura y después ya me
lancé con
El pintor de Flandes.
Actualmente, tras terminar una novela
policíaca que espero que aparezca en el 2007, estoy ya embarcada
en un nuevo proyecto literario.
“El pintor de Flandes” está ambientado en el s. XVII. Tus suegros
– los editores alemanes Kurt y Roswitha Reichenberger- son especialistas
en el Teatro del Siglo de Oro ¿han tenido algo que ver en la decisión
de hacer una novela histórica?
Rosa Ribas:
Mucho.
Por un lado, la época siempre me interesó muchísimo.
Soy hispanista de formación y el Siglo de Oro es un tema que siempre
me atrajo mucho. Después, la casualidad ha querido que viviendo
en Alemania haya ido a toparme con una familia de hispanistas apasionados
por el teatro del Barroco español. Después, mis suegros me
llamaron la atención sobre el cuadro “La degollación de San Juan Bautista”.
La
idea de esta novela surgió de un ensayo de mi suegro dedicado precisamente
al cuadro que pinta el protagonista. Kurt Reichenberger
desarrolló
una interesante teoría para intentar explicar el sentido de este
cuadro mucho más allá de lo que se ve a primera vista, una
escena bíblica conocida, el banquete de Herodes, con Salomé
presentando la cabeza de San Juan Bautista. Había muchos elementos
del cuadro, muchos detalles que le llamaron poderosamente la atención
y que a un gran especialista en la época como es él no le
pasaron desapercibidos. Eso fue el punto de partida.
El leit motiv es el cuadro de la Degollación de San Juan Bautista
¿por qué?
Rosa Ribas:
Porque
a pesar de sus enormes dimensiones (mide casi diez metros de largo por
tres de alto) y de que todos los estudiosos están de acuerdo en
que un gran número de los personajes que aparecen son retratos de
personas reales, nadie ha sabido dar una explicación sobre esta
obra. ¿Qué hacen todos estos representantes de las monarquías
europeas de principios del XVII en este cuadro? ¿Por qué
representan diferentes roles en la escena bíblica? ¿Quién
es Salomé? ¿Quién es Herodes? ¿Quién
es Herodías? ¿A quién corresponde la cabeza de San
Juan Baustista? ¿Con qué intención se pintó?
¿Quién lo encargó? Porque una cosa está clara,
que alguien tuvo que pedir la obra al artista. La novela intenta
dar respuestas –ficticias pero verosímiles- a estas preguntas partiendo
del cuadro como un instrumento de una intriga política de enormes
dimensiones.
Pero se sabe que el cuadro lo pintó Bartolome Ströbel y lo
encargó el obispo de Wroclaw para su palacio de Niza ¿encontraste
la posibilidad de que hubiera sido otra persona quien lo hiciera y otro
quien lo encargara o esta parte es ficción?
Rosa Ribas:
Según
me comentó el curador del cuadro en el Museo del Prado, Alejandro
Vergara, esta atribución a Strobel se llevó a cabo en los
años setenta y no se ha vuelto a cuestionar a pesar de que muchos
historiadores del arte no están de acuerdo con ella.
Incluso
aceptando que el autor real sea Strobel, siguen quedando las mismas preguntas
abiertas.
A partir de ahí ¿se puede decir que nació tu novela?
Rosa Ribas:
Después
de leer el ensayo de Kurt Reichenberger
y de varias sobremesas en su casa
en las que se trató del tema, le pedí permiso para tomar
su teoría como base para una novela. A partir de ese momento empezó
un intenso trabajo de documentación por una parte y de ficcionalización
por la otra. Así, leí mucho sobre la época, viajé
a Madrid (por supuesto, tenía que ir al Prado), recorrí los
escenarios de la novela, y a la vez fui dando cuerpo y voces a los personaje,
hilando las historias, imaginando los lugares por donde se movían.
Vayamos al Madrid de 1622. Tu protagonista, Paul van Dyck, se encuentra
en Madrid con cosas que ve por primera vez y que nos sirve a nosotros para
visualizar esa época, como la jaula con manos cortadas...
Rosa Ribas:
Todo
lo que sucede en la novela lo vemos desde la perspectiva de Paul van Dyck,
que es extranjero, viene de Amberes, en Flandes. El lector va descubriendo
el Madrid de la época a la vez que Paul, comparte la sensación
de estar perdido en un entorno que al principio no entiende, de tener que
jugar un juego cuyas reglas desconoce y en el que un error se puede llegar
a pagar con la vida. Paul tiene que aprender deprisa si quiere sobrevivir.
Por suerte, tiene a su lado al mayordomo del Conde de Villamediana, Fernando
Crespo, que le ayuda a entender mucho de lo que ve y vive, aunque muchas
cosas, como lo que mencionas de las manos de delincuentes cortadas y expuestas
al público en jaulas, le resultan siempre chocantes.
También resulta clave la escena del baño prohibido a los
cristianos en casa del conde de Villamediana y su relación con la mora...
Rosa Ribas:
Ahí
descubre Paul que se mueve en un mundo muy peligroso, en el que tiene que
andarse con sumo cuidado. También se da cuenta de que es una sociedad
en la que es muy importante mantener las apariencias. Bañarse está
mal visto porque se asocia a la cultura árabe, así que se
hace en secreto. Muchas cosas se hacen en secreto, como, por ejemplo, visitar
un burdel madrileño en compañía del propio rey. Lo
que importa es que no se sepa.
Villamediana piensa
que quien tiene enemigos es porque posee algo que los otros anhelan y envidian,
por eso no evita hacer enemigos, sino que más bien lo busca
Aunque la historia la cuente Paul van Dyck no puede negarse que el protagonista
es don Juan de Tassis. En un momento dado Fernando, su secretario, dice “Cuanto más en frío se disfruta la venganza, más placer
proporciona, porque se goza con el intelecto y no ya con el corazón”.
¿Es así como pensaba Fernando o quizás como funcionaba
el conde de Villamediana?
Rosa Ribas:
Es la
forma de pensar de Villamediana, que mide su valía por la de los
enemigos que se crea. Villamediana piensa que quien tiene enemigos es porque
posee algo que los otros anhelan y envidian, por eso no evita hacer enemigos,
sino que más bien lo busca.
¿Qué tenía el
Conde de Villamediana para que escritores como
Góngora, Lope de Vega,
Calderón de la Barca
o incluso
Cervantes escribieran sobre él, ya fuera a su favor o en contra?
Rosa Ribas:
Era un
personaje fascinante. Se dice de él que era el hombre más
atractivo de Madrid, era un hombre culto, poeta, autor dramático
dotado de cualidades que lo hacían también muy vistoso, era
buen jinete, tenía fama de vestir muy bien, saber lidiar toros, bailar... Sus hazañas amorosas fueron la inspiración para
la figura de Don Juan. En Villamediana se aúnan todas las contradicciones
del Barroco español. No era alguien que pudiera dejar indiferente.
Góngora lo apreció mucho. Otros, como
Quevedo, bastante menos.
Pero es que no dejó títere con cabeza.
Precisamente es bien sabido que el primero que tiró sapos por la
boca fue el propio conde ¿buscaba su muerte? ¿tenía
algo de suicida?
Rosa Ribas:
Es difícil
decirlo porque sabemos demasiado poco de él, pero lo que leemos
apunta un poco en esa dirección. Creo que en su osadía hay
una mezcla de arrogancia y autodestrucción. Por un lado, se sentía
muy fuerte dada su posición como Correo Mayor del reino, lo que
ponía en sus manos el control de la información. Por otro,
en numerosos poemas escribe sobre el anhelo de la muerte. Por más
que sea un tópico poético, no deja de ser llamativo que alguien
a quien imaginamos tan vital muestre esta faceta, este cansancio de la vida.
Su, quizás, mayor enemigo era el conde-duque de Olivares (Gaspar de Guzmán). ¿El encuentro entre Paul van Dyck y la hija de
éste, María de Guzmán, así como la invitación
a ver el cuadro sería su mayor reto al conde?
Rosa Ribas:
El primer
encuentro es casual. Paul está en el palacio porque asiste al Conde
en los preparativos de las gran fiesta para el aniversario del rey. La
invitación a ver el cuadro viola las reglas que Villamediana le
ha dado, puesto que el secreto de la obra es fundamental para que los planes
del Conde se puedan cumplir. Pero Paul actúa por compasión,
porque le da pena esa niña tan solitaria y más bien triste.
¿Paul van Dyck existió realmente? Hasta donde yo sé
Anton van Dyck sí, sin embargo es curioso como dejas caer que se
borró toda huella de Paul en Madrid a propósito.
Rosa Ribas:
No. Paul
van Dyck no existió. Hasta que tomó cuerpo en la novela.
Uno de los momentos más felices de la escritura de
El pintor de Flandes se produjo cuando saqué de la biblioteca una biografía
de Anton van Dyck. Empecé a hojearla mientras esperaba el autobús
y leí un párrafo sobre la familia van Dyck en el que se enumeraban
los nombres de todos los hermanos, siete en total. Me acuerdo que de pronto
pensé “vaya
porquería de libro, falta Paul”. La confusión
duraría un segundo, pero me produjo una sensación de enorme
felicidad. ¡Paul existía! A partir de ese momento, la escritura
fluyó con mayor facilidad.
Después
siempre me alegro mucho cuando alguien me dice que ha estado buscando más
obras de Paul van Dyck y sólo encuentra las de Anton. Para mí
eso significa que ha cobrado vida para el lector también.
Y encima que el cuadro quedaría sin firmar... lo que lo hace más
anónimo y más posible.
Rosa Ribas:
Eso deja
abiertas muchas posibilidades para especulaciones. De hecho, uno de los
textos que me sirvió de ayuda, es un estudio sobre el cuadro de
la “Degollación” en el que cuatro estudiosos intentan explicar el
cuadro. Pues bien, lo único en lo que están de acuerdo es
en que los personajes que aparecen son personas reales de principios del
siglo XVII y que muchos de ellos son miembros de casas reales. Sobre quiénes
son, quién pintó el cuadro y por qué, cada uno de
ellos tiene una teoría. Uno dice que el pintor tiene que ser francés,
el otro dice que alemán, el tercero que flamenco, el cuarto no se pronuncia.
Para
mí, un pintor flamenco, hermano adoptivo de Anton van Dyck, que
se cree hijo ilegítimo de Rubens, en cuyo taller trabaja.
Según “El pintor de Flandes”, Fernando insinúa a Paul van
Dyck que él era amante del conde, así como también
hacía “favores” a la hermana de éste, doña Margarita
(que se metió en un convento) ¿Está realmente contrastado
que don Juan de Tassis fue bisexual? Quiero decir ¿no podría
ser esto una treta de la Inquisición o de cualquiera de sus enemigos
para quitárselo de en medio?
Rosa Ribas:
Algunas
interpretaciones actuales de la poesía de Villamediana apuntan en
esa dirección. Por otra parte, la acusación de “sodomía”,
que en esa época se pagaba con la muerte, podría haber sido
un arma para acabar con una persona molesta. El atentado que acabó
con su vida se adelantó a este intento. Mantener las sospechas,
incluso después de muerto, tuvo la función de evitar que
se idealizara todavía más la figura de
Juan de Tassis.
Hay incluso una versión que dice que don Juan y el Rey Felipe IV
eran amantes (“Reyes que gobernaron como reinas”,
Bruquetas de Castro)
¿en qué quedamos entonces? ¿era amante del rey o amaba
a la reina Isabel de Borbón?
Rosa Ribas:
Eso no
lo podemos saber con certeza. He leído que había un expediente
sobre las tendencias sexuales de Felipe IV, que fue analizado por
Gregorio Marañón, pero que ha desaparecido. La teoría de
Bruquetas de Castro, que conocí cuando ya había cerrado la novela,
hubiera dado pie a otra historia. No sé si peor o mejor, pero hubiera
sido muy diferente. Otra novela.
Se dijo también –como consta igualmente en el libro- que sodomizaban
a esclavos negros. He leído que fue
Luis Rosales quien descubrió
este detalle. ¿No estaba abolida la esclavitud en esa época?
Rosa Ribas:
Si no
me equivoco, la esclavitud se abolió muy tarde en España,
a finales del siglo XIX, tras un proceso difícil ya que los abolicionistas
eran tachados de antipatrióticos por los defensores del mantenimiento
de la esclavitud.
Es curioso que Paul van Dyck fuera de Flandes y que un antepasado del conde
de Villamediana, Juan Bautista de Tassis hubiera vivido trabajado como
Correo Mayor y se hubiera casado allí...
Rosa Ribas:
La familia
Tassis es originaria de Bérgamo, en Italia, pero se encuentran ramificaciones
por todas Europa. Ya desde la época del emperador Maximiliano I,
en el siglo XV, recibieron el privilegio de encargarse del correo
en el territorio del imperio y esto abarcaba también Flandes.
En
Frankfurt, donde vivo, se encuentran varios miembros de esta familia enterrados
en la catedral, porque allí establecieron en el siglo la central
de su empresa de correo. Además poseían en la ciudad un
palacio que fue destruido, como tantas cosas, durante la Segunda Guerra
Mundial. Actualmente se están llevando a cabo los trabajos de reconstrucción
del Palacio “Thurn und Taxis”.
Don
Juan de Tassis dio que hablar incluso después de muerto. Hay
varias teorías acerca de quién ordenó asesinarle:
el rey Felipe IV porque lo de la sodomía era un escándalo
a evitar, el rey Felipe IV porque el conde galanteaba a la reina Isabel,
o el conde-duque de Olivares (al que cualquier motivo le habría
valido). ¿Cuál dirías que es la opción más
acertada tras tus investigaciones, y por qué?
Rosa Ribas:
Muchos
de los estudios que he leído apuntan a una iniciativa real tras
el asesinato. Lo que me puedo imaginar perfectamente es que el interés
del rey por acabar con alguien como Villamediana se viera secundado por
la mano de Olivares, con quien se disputaba el valimiento y contra quien
Juan de Tassis intrigó en varias ocasiones. Se podría decir
que quizás Olivares por medio de sus esbirros ejecutó la
voluntad de Felipe IV.
¿Y no es posible que, en realidad, fuera el III Conde de Villamediana, que le sucedió
en todo, era la mano derecha de Felipe IV junto a Olivares y terminase siendo heredero
de su fortuna, títulos y del Correo Mayor?
Rosa Ribas:
Bueno, Don Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, heredó el título y el cargo de Correo
Mayor del reino a la muerte de su primo
Juan de Tassis
porque éste murió sin dejar descendencia. Ambos compartían la ambición por el puesto
del valido, así que tenían un enemigo común, que era el Conde Duque de Olivares.
A pesar de que no se sabe mucho de la relación que mantenían los dos primos entre
sí, me los puedo imaginar más como aliados que como rivales. No sé qué hubiera sucedido
si alguno de los dos hubiera logrado su propósito de ser quien gobernase. Supongo
que se habrían enemistado.
Vélez de Guevara estuvo muy cerca de conseguir el valimiento,
pero su ambición excesivo le costó el favor del rey. El ansia de poder es algo que
compartían los tres hombres, Olivares, Villamediana y Vélez de Guevara. Pero eran
muy diferentes: Olivares manifiesta una ambición sin límites acompañada de una capacidad
de trabajo sin igual, Vélez de Guevara era un hombre muy experimentado en la alta
política y en la diplomacia.
Villamediana no
era un hombre poderoso políticamente, pero tenía otras armas, su talento, su personalidad
fascinante (que también encandiló al rey) y su popularidad.
Desde luego es innegable que la vida del
conde de Villamediana fue muy
interesante ¿cómo es que no se ha hecho ya una película?
Rosa Ribas:
Quizás
porque no es una de las figuras primeras del Siglo de Oro. Los grandes
poetas y artistas son otros.
Villamediana no era mal poeta, pero al lado de
Quevedo, Lope
o Góngora, ocupa sólo un segundo plano.
Es más interesante su vida, pero los testimonios de sus contemporáneos
no son muy conocidos. Su figura ha quedado oculta tras el mito de Don Juan,
lo que, en mi opinión, más bien la empobrece.
Por
otro lado, quizás hemos visto a un trasunto de
Juan de Tassis sin
saberlo. En mi opinión, hay muchas reminiscencias de Villamediana
en el personaje del Conde de la Peña Andrada en "La crónica
del rey pasmado" de Torrente
Ballester, que fue llevada al cine en 1991
por Imanol Uribe. Aunque la novela de Torrente Ballester
es excelente,
la película se ciñe demasiado al texto y resulta muy académica,
pero Eusebio Poncela le da a su personaje del Conde un toque diabólico
y ambiguo muy acertado.
Dicho esto ¿imaginas tu novela en el cine?
Rosa Ribas:
Sí.
Creo que es una obra muy visual y, por ello, cinematográfica.
¿Participarías en el guión si te lo pidieran?
Rosa Ribas:
Por supuesto.
Me encantaría.
Rosa, casi para finalizar te voy a hacer una pregunta que me gustaría
que me confirmaras o desmintieras pues es algo que he sabido ¿es
cierto que el conde de Villamediana tenía el cuerpo incorrupto años
después de su muerte?
Rosa Ribas:
No sé
si es cierto o no, pero es una de las muchas historias que se cuentan sobre
él. Una explicación posible que se da en algunas fuentes
es que el cadáver se conservó medio momificado porque perdió
muchísima sangre a causa de la brutal herida de ballesta que lo mató.
Lo que sí es seguro es que, aunque la historia sea cierta, santo no lo harán.
Ahora sí, ¿te gustaría decir algo más?
Rosa Ribas:
Sólo
que espero que los lectores de "El pintor de Flandes" disfruten tanto de
la lectura como yo lo he hecho de la escritura.
Muchas gracias por tu novela y la entrevista, Rosa. Ha sido un placer leer “El pintor de Flandes” y al mismo tiempo descubrir al conde de Villamediana.
Rosa Ribas:
Gracias
a ti por la entrevista. Ha sido un placer.
Algunos versos
dedicados al Conde de Villamediana tras su muerte:
Mira de Amescua:
"¡Golpe fatal, cruel hecho
que en bárbara impiedad toca!
Que por cerrarme la boca
Me la abrieron por el pecho;
Y aunque este lugar estrecho
me oprime y muerto me ven,
no es bien seguros estén
de mi lengua, porque es tal,
que hablará de muchos mal
si ellos no vivieren bien"
Don Juan Ruiz de Alarcón:
"Aquí yace un maldiciente
que hasta de sí dijo mal,
cuya ceniza mortal
sepulcro ocupa decente.
Memoria dejó a la gente
del bien y del mal vivir;
con hierro vino a morir
dando a todos a entender
cómo pudo un mal hacer
acabar su mal-decir"
Luis de Góngora:
"Mentidero de Madrid,
decidnos: ¿Quién mató al
Conde?
Ni se sabe ni se esconde:
Sin discurso discurrid.
-Dicen que le mató el Cid
por ser el Conde Lozano;
¡disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano"
Don Antonio Hurtado:
"Ya sabéis que era Don Juan
dado al juego y los placeres;
amábanle las mujeres
por discreto y por galán.
Valiente como Roldán
y más mordaz que valiente
...más pulido que Medoro
y en el vestir sin segundo,
causaban asombro al mundo
sus trajes bordados de oro...
...Muy diestro en rejonear,
muy amigo de reñir,
muy ganoso de servir,
muy desprendido en el dar.
Tal fama llegó a alcanzar
en toda la Corte entera,
que no hubo dentro ni fuera
grande que le contrastara,
mujer que no le adorara,
hombre que no le temiera..."
Esta
entrevista realizada el 8 de diciembre del 2006, está
dedicada a Sario, por su ayuda incondicional e impagable, pues fue quien me puso al
día con el conde de Villamediana, Olivares y la realeza, y con quien
disfruté horas y horas hablando de "El pintor de Flandes"
y sus
personajes frente a varios cortados y tés con limón.
Sin su ayuda, no habría salido igual.
Anika
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Entrevista
por "Entre dos aguas", 2008
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Oficial de Rosa Ribas
Editores Kurt y Roswitha Reichenberger
Magnicidio Conde de Villamediana
Rosa Ribas es Autora Destacada en Anika Entre Libros
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